La rana y el agua hirviendo

El proceso de cuarentena que estamos transitando, debido al Coronavirus, trae a la memoria de alguno de nosotros, la fábula del experimento de la rana y el agua hirviendo.

La fábula nos muestra nuestra dificultad a enfrentar los cambios, aquellos cambios que son drásticos, que suceden de un día para otro, en un abrir y cerrar de ojos.

Si ponemos una rana en una olla con agua hirviendo, la rana salta hacia afuera y escapa. En cambio si ponemos una olla con agua fría y echamos una rana al interior de la olla, esta se queda tranquila. Y si a continuación empezamos a calentar el agua, poco a poco, la rana no reacciona, sino que se va acomodando a la temperatura, hasta que finalmente pierde el sentido y muere achicharrada.

Existen procesos lentos y graduales que amenazan nuestra supervivencia (realización, felicidad, etc.) y que no somos capaces de identificar a tiempo. A nosotros los seres humanos, nos gusta lo conocido, tanto que a veces llegamos a negar que esta comodidad, nos genera cierta incomodidad, porque limita nuestras posibilidades ¿Y por qué esto es así?

Porque funcionamos bajo el paradigma "Problema-Reacción al problema", lo utilizamos para protegernos del peligro y de las amenazas, queremos alejarnos de lo que no deseamos: problemas, amenazas, conflictos. Lo que deseamos es "volver a la normalidad", a que todo sea cómo antes del problema. En esta forma de ver la vida, lo que prima es el miedo y la ansiedad juega un papel muy importante. ¿Y cuál es la alternativa para salir de este paradigma? Mirar hacia adentro, animándonos a un proceso de transformación personal para pasar a un nuevo paradigma "Problema-Creatividad". En esta mirada, la acción proviene de un deseo de alcanzar la plenitud, para conseguir resultados sostenibles. De lo que se trata es que podamos desarrollar una vida plena guiados por un sentido que nos marque el camino.

Carmen Alarcón